María Ángeles de Frutos: al servicio de la educación y de la...

María Ángeles de Frutos: al servicio de la educación y de la ciencia

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María Ángeles de Frutos
Algunos artículos son más difíciles que otros. Este de hoy es el más difícil que me ha tocado escribir, porque se trata de dar el último adiós a nuestra compañera María Ángeles de Frutos . El resumen de su trayectoria es sencillo: todas las facetas de su actividad profesional las realizó con distinción, elegancia y rigor.  No sólo porque tenía el talento para ello, sino también, y esto vale la pena destacarlo aquí, porque pensaba que era su deber actuar de esta manera. Y todo ello combinado con ser una una gran persona, divertida y entrañable, que siempre despertaba admiración y generaba buen ambiente a su alrededor.

Por todo esto, no les sorprenderá una anécdota reveladora de cómo la percibíamos en la profesión. Cuando estaba a punto de mudarme de Barcelona a Madrid hace unos años, un buen amigo me preguntó algo sorprendido: “¿Y con quién piensas trabajar en Madrid?” Y a pesar de que en mi departamento hay mucha gente muy valiosa, mi reacción instintiva fue “pues con María Ángeles”, ante lo que mi interlocutor respondió: “Ah, claro”. Lo más llamativo es que no conseguía adhesiones bajando los estándares. Sus estudiantes de grado y postgrado, al igual que sus colaboradores científicos, saben que no se podía ir a verla sin llevar las ideas organizadas y los deberes bien hechos. Un error conllevaba una amable reprimenda para, a continuación, ponerse todo el tiempo que hiciera falta a trabajar codo con codo para resolverlo. En su opinión, cualquiera es capaz de hacer las cosas bien siempre y cuando se esfuerce lo necesario para conseguirlo.

Pero vayamos por orden. María Ángeles se licenció en economía en la Universidad Complutense en 1989, y fue una de las primeras doctoras en economía del programa IDEA de la Universitat Autònoma de Barcelona en 1994, programa del que estaba plenamente orgullosa (y me consta que era un orgullo recíproco entre sus profesores de aquellos años). Realizó una estancia post-doctoral en Boston University de 1994 a 1996, donde dejó grandes recuerdos y buenos amigos, además de algún coautor famoso como Bob Rosenthal. En 1996 se incorporó a la universidad Carlos III de Madrid, de la que era Catedrática de Fundamentos del Análisis Económico desde 2009.

Su trabajo científico abarcó una gran variedad de temas relevantes en la Teoría de Juegos. Posiblemente, aquel por el que es más conocida es la teoría y aplicaciones de subastas. Un conocido artículo con Rosenthal mostraba que algunos “prejuicios” existentes sobre subastas secuenciales no son ciertos. A saber, que siempre es bueno para el subastador revelar toda la información disponible de la primera subasta a la segunda (algo que se pensaba que servía para impedir la “maldición del ganador”), y que los precios no pueden decrecer de una subasta a la siguiente. Su buen conocimiento de la teoría de subastas, permitió que en otro gran artículo con Carolina Manzano mostrara que la fragmentación en los mercados de valores puede de hecho ser buena para la competencia en presencia de “dealers” aversos al riesgo. Pero como cualquier otra buena investigadora también tenía intereses en otras áreas. Por ejemplo, trabajó en investigar la existencia de equilibrios en juegos espaciales de gran importancia en economía regional y urbana (un buen ejemplo es este artículo con Hamid Hamoudi y Xavier Jarque) o en el diseño de incentivos a la inversión en mercados eléctricos (con Natalia Fabra y Nils von der Fehr).

Como profesora ha dejado su huella en varias generaciones de estudiantes en la Universidad Carlos III, sobre todo en las asignaturas de teoría de juegos, pero también en microeconomía y economía pública. Esta actividad la realizaba con dedicación y pasión. Una de las pocas quejas que le escuché alguna vez fue: “Antonio, tenemos algún compañero que se cree que esto es el C.S.I.C., ¡pero aquí hay que enseñar y hacerlo bien!” Y, luego, claro, en buen estilo de la casa añadía: “hay que hacer algo con ellos”, lo cual típicamente acarreaba una larga charla con los afectados acompañada de una intensa sesión de asesoramiento.

Dirigió formalmente cuatro tesis doctorales, a Ramiro Losada, Fernanda Viecens, Joaquín Gómez Miñambres y Gino Loyola, pero informalmente era una de las almas del programa de doctorado. No era raro verla departir durante largas horas con multitud de estudiantes que, aunque no fueran sus doctorandos, sabían que siempre les atendería con rapidez y acierto para a resolver sus dudas, y sin mirar nunca al reloj.

Pero un académico completo tiene además otras muchas obligaciones y como todo el mundo sabía que una tarea en manos de María Ángeles tenía éxito, le cayeron muchas encima. En nuestra universidad fue vicedecana de la Licenciatura de Economía, subdirectora del Máster de Economía Industrial, y subdirectora de docencia en el departamento de economía. En esta última tarea pilotó de manera magistral la transición al nuevo grado de economía, que desde ese momento ha aumentado de manera muy notable su demanda y ahora tiene la nota de ingreso más elevada de la comunidad de Madrid en economía y una de las más elevadas en España en esta materia.

Para la profesión en general también realizó numerosas tareas en comités de evaluación muy diversos, tanto para revistas científicas, como para conferencias y organismos de investigación. Muy notable fue su labor como co-directora de SERIEs, la revista de la Asociación Española de Economía, en su etapa fundacional (junto con Gabriel Pérez Quirós y Víctor Aguirregabiria), un empeño que sirvió para que la revista fuera aceptada el prestigioso índice del Journal of Citation Reports, de Thomson Reuters, en la primera ocasión posible, algo muy poco habitual para una revista de creación reciente.

No sigo más, aunque podría. Simplemente quería dejar constancia de que a pesar de todas las dificultades, la ciencia en España ha progresado mucho en los últimos años gracias a gente honesta, rigurosa e inteligente como María Ángeles. Y seguirá haciéndolo, porque al que se le pase una fecha límite para entregar un informe de evaluación, una tarea o un informe para una tesis se le aparecerá de inmediato para explicarle que eso no se hace. El otro que puede lamentarlo si no se pone las pilas a gran velocidad es el personal de su amado Real Madrid. Ya en las últimas reuniones que teníamos con ella se quejaba de la situación de su club y amenazaba con ir al Bernabéu a explicarles a entrenador y jugadores un par de cosas.

Quería dedicar un último recuerdo a su familia. En economía de la educación se hace siempre mucho hincapié en el efecto de un buen entorno familiar para que los hijos tengan buenos resultados académicos. Aún conociéndolos en unas circunstancias tan duras como las de los últimos tiempos, ha sido fácil comprobar que los éxitos vitales de nuestra compañera venían bien preparados desde su infancia. Y no porque fuera una familia con grandes recursos, sino porque se ve a gran distancia que todos comparten los valores de esfuerzo, seriedad y honestidad sobre los que se pueden construir tantas cosas cuando además sobra el talento. Ellos, como nuestra querida María Ángeles, son un ejemplo para todos en nuestras trayectorias vitales.

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