La gobernanza del mercado en España (I): La nueva CNMV

Nota: esta entrada es conjunta de Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos.

El nombramiento de Elvira Rodríguez como nueva presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha pasado algo desapercibido en la prensa y sólo ha sido comentado, con la extensión que creemos que el tema merece, en la blogosfera (el excelente blog jurídico ¿Hay Derecho?, véase aquí). Este nombramiento es un desacierto y un síntoma de los problemas que tiene nuestro país a la hora de seleccionar a sus dirigentes, algo que cada vez más vemos como razón última de nuestra profunda crisis nacional mucho más allá de los meros epifenómenos de la crisis financiera o presupuestaria.

Todas estas críticas a lo que consideramos un nombramiento desafortunado no son un capricho nuestro ni un enfado personal; nada tenemos en contra de Elvira Rodríguez para decenas de otros puestos en España. Las razones por las que nos oponemos a este nombramiento son tres:

1. El nombramiento compromete la autonomía de un organismo regulador que se supone independiente y refuerza el problema fundamental en el mercado financiero español que es la connivencia entre el poder político y la distribución del crédito.

2. En un momento crítico en lo que se refiere a la evolución de nuestros mercados financieros nos parece que la experiencia y conocimientos debe ser un requisito fundamental para el nombramiento del presidente de un organismo de la importancia de la CNMV.

3. El nombramiento afecta gravemente nuestra imagen exterior, precisamente cuando, con independencia de que nuestra posición externa muestre síntomas leves de mejoría, más necesitamos de capital externo para refinanciar pasivos.

En lo que sigue elaboramos brevemente estos argumentos.

1. Sobre la independencia de los organismos reguladores

La independencia de los organismos reguladores es un principio fundamental de la organización de un Estado que es parte en multitud de transacciones. Los mercados financieros como conductos del capital son particularmente susceptibles de captura pues nada da más poder que controlar quién tiene acceso a la financiación. El motivo de la independencia de los organismos reguladores en los mercados financieros es proteger al inversor, por ejemplo velando sobre la veracidad de la información provista por los emisores de pasivos pero también defendiéndole frente a una clase política que pueda perseguir objetivos privados o de política económica a costa del inversor. Por ejemplo, la salida a bolsa de Bankia en 2011 era una pieza importante de la política seguida para la resolución de nuestra crisis bancaria, algo que era inevitable dado lo contemplado en el artículo 1 del RDL 2/2011. Uno sospecha que el proceso estuvo supeditado al “éxito” de esta emisión que pareció en su momento más un objetivo de política económica que lo que debe ser algo normal: la captación de capital en un mercado por parte de una compañía. Los problemas de Bankia que aparecieron menos de un año después de su salida a bolsa no fueron fruto de la mala gestión desde la oferta pública de venta (OPV) a su práctica nacionalización en marzo de 2012. Los problemas preceden a la salida a bolsa y es sorprendente, como poco, que en su proceso de tal envergadura no fueran detectados con anterioridad. No nos cabe la menor duda que, como declaró Julio Segura, presidente de la CNMV en ese momento, en su comparecencia en el Congreso, se hizo lo posible para proteger a los inversores minoristas y esta protección era más necesaria que nunca precisamente por la naturaleza de la entidad pero cabe preguntarse si en otras circunstancias se habría llevado adelante tal emisión. Todo este proceso sólo ha servido para empañar la reputación de nuestro organismo regulador y de la estructura supervisora de nuestro país en general sobre todo en el exterior (léase este artículo publicado en el Financial Times de 21 de Junio de 2012 y este otro en Reuters el 27 de Julio de este año.)

Elvira Rodríguez es en la actualidad diputada, antigua ministra y destacada miembro del Partido Popular. Ahora imagínese el lector que en vez de Julio Segura hubiera estado al frente de la CNMV Elvira Rodríguez, supervisando la emisión de una entidad basada en un uno de los feudos electorales más importantes del PP, como es Madrid, y dirigida por uno de los pesos pesados de dicho partido. Si la emisión despierta tantas dudas habiéndose hecho como se hizo, ¿cuántas más hubiera despertado en este caso? Volviendo a nuestro argumento anterior: los inversores, sobre todos los minoristas, necesitan protección no solo de los emisores sino también del estado que puede utilizar los mercados de capitales para perseguir objetivos que no siendo ilegales son ilegítimos.

Y esto es parte de un problema más amplio. Es la implicación del sistema política en el mercado crediticio lo que está en el origen de muchas crisis financieras y la nuestra no es una excepción. En el origen de nuestros problemas están, fundamentalmente, las cajas de ahorro (Bankia-BFA, NCG, CCM, CAM, Cajasur, CatalunyaCaixa). Las cajas de ahorro han sido el nexo entre la política autonómica y el mercado crediticio en que algunas han soportado la presión para ser un prestamista político mejor que otras. La intervención del sector público en el mercado de capitales no es problema único de nuestro país (léase por ejemplo el libro de R. Rajan “Fault Lines” para una tesis sobre los orígenes de esta intervención en la burbuja crediticia estadounidense). Nuestro país ha hecho durante esta crisis notables avances en este aspecto: las cajas son, desde el pasado RDL 11/2010 y el MoU con la Unión Europea, que se encarga de rematarlas, cosa del pasado. Esto, que elimina la implicación del estado en un componente importante del mercado de capitales es impulso que hay que continuar y el nombramiento de doña Elvira es un paso atrás en este avance.

Esta no es sólo nuestra crítica: es también la del propio PP. Porque efectivamente todo este episodio es un ejercicio de memoria selectiva que debería ser inaudito pero que es tristemente común en España. Algunos recordamos claramente como, en 2007, el Partido Popular mostró su rechazo al nombramiento de su antecesor, Julio Segura, por ser un “un hombre de partido”. Según la prensa, el responsable económico del PP entonces y actual miembro del gobierno, Miguel Arias Cañete, declaró que “El grado de independencia requerida para el puesto es mayor que el nombre indicado”, y que el nombramiento de Julio Segura como presidente de la CNMV sería “letal” para el organismo regulador , argumentando que “el grado de independencia política requerida para un puesto de esta envergadura es bastante superior” al perfil de Segura (aquí la noticia tal como la dio El País). Desconocemos bajo qué métrica lo que era una dura crítica al nombramiento de Julio Segura por el gobierno anterior no se aplica a los nombramientos de éste, y no estaría de más que alguien se lo preguntase al ministro Arias Cañete.

Y la decepción en este cambio de actitud del partido en el poder es particularmente sangrante pues, si existe un área donde es fácil encontrar expertos independientes y bien formados y que sean, a grandes trazos, simpatizantes del PP sin llegar a ser activos miembros del mismo (nadie pretende que se nombrase a un destacado miembro de la oposición para el puesto), es el mundo de los mercados financieros. ¿Por qué no buscar uno de estos expertos?

2. Sobre la importancia de la experiencia

Como hemos mencionado la CNMV tiene importantes responsabilidades en lo que se refiere a “la supervisión e inspección de los mercados de valores y de la actividad de cuantas personas físicas y jurídicas se relacionan en el tráfico de los mismos, el ejercicio sobre ellas de la potestad sancionadora y las demás funciones que se le atribuyen en esta Ley],” como dice el artículo 13 de la Ley 24/1988 por la que se creó la CNMV (y que ha sufrido varias reformas). Las labores de la CNMV se extienden más allá de las que generalmente se le atribuyen y por ejemplo incluyen la supervisión de los sistemas multilaterales de negociación, compensación, liquidación, registro, etc. Todas estas labores son muy complejas y están en la intersección de lo financiero, legal y técnico. Requiere, por tanto, de una formación rica y profunda en estos temas y de una experiencia de muchos años en los mercados. El puesto de la presidencia de la CNMV debe ser por tanto la culminación de una carrera ligada a los mercados financieros en todas sus facetas. Desgraciadamente, doña Elvira Rodríguez carece de la experiencia necesaria para guiar a la CNMV por lo que de seguro van a ser tiempos tormentosos en los próximos años.

Un ejemplo que contrasta con el actual nombramiento es el de Mary Schapiro, [*Ver Nota a Pie] la directora de la Securities and Exchange Commission (SEC), el equivalente americano de la CNMV. Mary Schapiro estudió derecho. Recién graduada, en 1980, comenzó a trabajar como abogada para la Commodities Futures Trading Commission (CFTC), entidad supervisora de los derivados ligados a las materias primas. Durante los siguientes 29 años ocupó puestos en el consejo directivo de la SEC (la CNMV americana, nombrada por Reagan y luego por Bush I), como presidenta de la CTCF (nombrada por Clinton), como miembro del Consejo Asesor sobre cultura financiera (nombrada por Bush II) y en 2009 llegó a la presidencia de la SEC nombrada por Obama. En resumen: cuando Schapiro llegó a su puesto acumulaba 29 años de experiencia en regulación de mercados de valores construida en distintos nombramientos por 5 presidentes distintos. Y esto no ha de sorprender: el mercado de valores juega un papel central en la economía estadounidense y sólo se puede confiar esa altísima responsabilidad a alguien cuya carrera profesional está ligada a los mercados financieros. Entiéndase bien, no es que no haya influencias políticas en la SEC, sino que al puesto de la presidencia se llega una vez demostrada la experiencia y la capacidad de utilizar esta experiencia de una forma no partidista, como demuestras sus sucesivos nombramientos por administraciones tanto republicanas como demócratas. Esta no es costumbre en España, ya lo sabemos, pero, por insistir ¿por qué el PP no aplica el mismo criterio que utilizó para criticar a Julio Segura?

Aunque estudió la carrera de ciencias económicas y comerciales por la Universidad Complutense, en el currículum (que se puede consultar en la página web de Moncloa) de Elvira Rodríguez no encontramos experiencia alguna en lo relacionado con los mercados financieros. Elvira Rodríguez ha tenido contacto con el derecho administrativo y fiscal, como ayudante en la universidad, como interventora de Hacienda y desde distintos cargos políticos en el área de presupuestos, experiencia que es tangencial a sus nuevos cometidos.

3. Conclusiones

Uno de nosotros estuvo recientemente en China y entre las conferencias que dio una estuvo dedicada a lo que Shanghai necesita hacer para convertirse en un centro financiero aún más importante de lo que ya es. Entre los puntos fundamentales está que el inversor extranjero ha de sentirse completamente seguro de que sus intereses están protegidos por organismos que no son susceptibles de captura por parte de los intereses políticos locales. En un mundo donde la competencia por el capital va a ser tremenda en los años venideros la fortaleza institucional de nuestros mercados financieros va a ser fundamental. Este nombramiento sólo alimenta las dudas sobre tal fortaleza y confirma los peores temores sobre nuestra sociedad y su progresiva helenización

Queremos repetirlo: todas estas críticas no son ni una guerra propia ni una inquina con Elvira Rodríguez. Son simplemente una reacción en contra de lo que valoramos como un proceso de deterioro institucional gravísimo. Y es que hay algo mucho más importante en juego. La evidencia empírica a nivel internacional de la calidad de la gobernanza institucional es abrumadora: mientras que la calidad de los nombramientos en instituciones reguladoras y la independencia no aseguran el éxito sí que lo hacen mucho más probable. De igual manera, mientras que los nombramientos políticos no siempre llevan al fracaso, sí que incrementan esta posibilidad de manera dramática. En el caso de España no necesitamos sofisticados estudios econométricos: el desastre de las cajas de ahorros o del Consejo General del Poder Judicial deberían resultar pruebas irrefutables de lo que sucede cuando, de manera sistemática, se nombra a directivos con criterios políticos. No entendemos esta abusiva politización de nuestras instituciones. España está en un momento crítico de su existencia. Y no está en esta tesitura por querencias del destino sino por nuestros propios errores. Seleccionar élites de esta manera no va a resolver estos problemas ni evitar nuevos errores.

*Nota: como nos cuenta un comentarista, contemporáneamente con nuestro Post, ha salido un artículo en El País con el mismo ejemplo de Mary Shapiro. Jesús dio una conferencia en ICADE hace 2 semanas en la que hizo la comparación, y quizás tal conferencia esté en la base del artículo del País. Lo sentimos, obviamente.

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