La monopolización como moneda de cambio: El Gobierno y la fusión entre Antena 3 y La Sexta

Durante centurias la Corona española utilizó profusamente la concesión de monopolios a particulares como medio de financiación. A cambio de una retribución monetaria, la hacienda real eliminaba la competencia en producción y/o comercialización de un producto en un territorio determinado. Este tipo de arreglo (denominado estanco) existía para varios tipos de productos como la sal, el aguardiente o incluso el mercurio. Como sabe cualquier estudiante de economía, estos monopolios/estancos son ineficientes y reducen el bienestar de la sociedad ya que el perjuicio causado por el aumento de precios del producto monopolizado es mayor que la suma de la transferencia de recursos que recibe la administración. Pues bien, la decisión del Consejo de Ministros del pasado 23 de Agosto suavizando drásticamente las condiciones de la fusión entre Antena 3 y La Sexta a cambio de un acuerdo por el llamado dividendo digital tiene una clara reminiscencia a tales políticas, propias de una época ya pasada. Básicamente el gobierno sacrifica la competencia en el sector audiovisual para conseguir la aquiescencia de las televisiones privadas en el tema del dividendo digital. En su esencia es la misma política de monopolización como moneda de cambio que practicaba la Corona española -sedienta de recursos- hace no tantas centurias. En el resto del post explico con más detalle en qué consiste el dividendo digital, cómo la acción del gobierno dinamita la competencia en el sector audiovisual para acabar intentando racionalizar la decisión gubernamental.

El dividendo digital

Las nuevas tecnologías de compresión y la digitalización de la señal televisiva han posibilitado emitir canales de televisión utilizando una banda del espectro sustancialmente menor. Sin entrar en demasiados detalles, el llamado dividendo digital hace referencia a este espectro radioeléctrico “liberado” que potencialmente puede ser destinado a otros usos. Así en España esta liberación del espectro ocasionó que las empresas concesionarias de un canal analógico pasaran en un principio a poder emitir cuatro canales digitales más un canal en HD.

En este contexto la Comisión europea ha recomendado a los estados miembros reservar parte de ese espectro “liberado” para el uso de la telefonía móvil de cuarta generación. Para ello, las televisiones privadas (y también las públicas) han de renunciar a parte del espectro del que disponen para ponerlo a disposición de las empresas de telefonía móvil. La Ley de Economía Sostenible especificaba que todos los gastos por la reorganización del espectro radioeléctrico debían correr a cargo del estado. De esa manera se podía compensar a los afectados incluyendo a los particulares que tienen que ajustar sus antenas. Para sufragar estos gastos el gobierno dispone teóricamente de €1.305 millones provenientes de la subasta por el nuevo espectro apoquinados por las empresas de telecomunicaciones. Como ya puede avanzar el lector avispado, en la situación actual el gobierno no está muy interesado en desembolsar esta cantidad y por el contrario le interesa reorganizar el espectro radioeléctrico ahorrándose los costes.

Monopolizando el sector: Las condiciones de la fusión

En su informe la Comisión Nacional de Competencia (CNC) considera que la fusión entre Antena 3 y La Sexta es anticompetitiva porque consolida un duopolio en el sector de la televisión en abierto. Los dos duopolistas serían por un lado Mediaset (corporación que controla los canales de Telecinco y la Cuatro) y por otro Antena3-La Sexta. Este duopolio controlaría conjuntamente el 88% de la inversión publicitaria de la televisión en abierto en España. La CNC analiza detalladamente la falta de sustitutos de la publicidad televisiva, el escaso poder negociador de los anunciantes y la transparencia en el sector para concluir que la fusión tendrá repercusiones muy negativas en la sana competencia tanto en el mercado de publicidad como en el mercado de producción de contenidos audiovisuales.

Para intentar preservar la competencia en el sector, la CNC autoriza la fusión bajo ciertas condiciones. Estas condiciones están básicamente encaminadas a evitar que se comercialice conjuntamente la publicidad de ambos canales y con ello evitar que aumente el poder de mercado de la nueva Antena 3. Pues bien estas condiciones son las que precisamente suaviza o elimina el gobierno. El gobierno ha corregido a la CNC y ha eliminado la obligación de comercializar los espacios publicitarios a través de dos sociedades diferentes. También el gobierno eleva el límite de audiencia para comercializar la publicidad conjuntamente, empaquetando varios canales, hasta el 22%. La CNC había impuesto un límite del 18%. Teniendo en cuenta que la audiencia conjunta de todos los canales de Antena 3 ha sido siempre inferior a ese 18% dicho límite había sido impuesto para evitar que con el empaquetamiento conjunto de la publicidad televisiva la nueva entidad viera incrementado su poder de mercado. Además el gobierno ha rebajado sustancialmente otras condiciones que la CNC había impuesto para evitar que el mercado de la publicidad de la televisión en abierto se duopolizara.

La reacción del mercado de valores nos permite valorar cuan buenas noticias supone esta decisión del Gobierno para Antena 3. Si comparamos la cotización al cierre el 23 de Agosto (el día anterior al Consejo de Ministros) con la cotización al cierre del 24 de Agosto (el día que lo anunció la vicepresidenta) vemos que Antena 3 subió un 8.4%. El IBEX35 por su parte apena subió un 0.37% en el mismo intervalo. Ojo, aquí quiero que resaltar que la consolidación de un duopolio por obra y gracia del gobierno actual también beneficia al otro duopolista. La cotización de Mediaset subió un 2.4% entre el cierre del 23 y el 24 de Agosto. También en Telecinco tiene que estar muy agradecidos a Moncloa, menos competencia siempre es bienvenida.

¿Por qué? El cambalache

Si repasáis la transferencia de la rueda de prensa de Soraya de Santamaría podéis ver cómo ha ligado explícitamente la decisión sobre la fusión de Antena 3 y La Sexta con la obtención de un acuerdo con las televisiones privadas sobre el tema del dividendo digital. La vicepresidenta ha justificado esta decisión del Consejo de Ministros en base a tres diferentes motivos.

En primer lugar hace alusión a la salvaguarda del pluralismo informativo. Vamos a ver, ¿alguien me puede explicar cómo la eliminación de un operador independiente puede favorecer el pluralismo informativo? Como argumenta muy bien la CNC cuando antes podía haber dos líneas editoriales distintas ahora habrá sólo una. En todo caso el pluralismo informativo se ve afectado negativamente por la fusión. Si esa fuera la preocupación habría que vetar la concentración en vez de facilitarla. En segundo lugar parece indicar que para la obtención del dividendo digital se necesitan empresas grandes. Este motivo tampoco lo entiendo. ¿Por qué se necesitan empresas grandes para reordenar el espectro radioeléctrico? Da igual de quién sea la estructura accionarial de la Sexta su señal – al igual que la señal de las otras cadenas- tendrá que cambiar y el eventual coste será exactamente mismo si pertenece a Antena 3 que si es una empresa independiente. Finalmente llegamos a la razón que creo es clave, la vicepresidenta indica que “será más barato”. ¿Por qué será más barato? Ya hemos dicho que no es cuestión de tamaño porque la reubicación del espectro es la misma, da igual quién sea el dueño del mismo. La única explicación plausible es que la moneda de cambio por el dividendo digital es la monopolización del sector, menos competencia todos los operadores contentos y se consigue el acuerdo del dividendo digital “de gratis”. En espíritu es exactamente la misma política que la política de los estancos de la Corona española de hace no demasiadas centurias.

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