Subir el IRPF para crecer

de Michele Boldrin, J. Ignacio Conde-Ruiz y Juan Rubio-Ramírez

En diferentes posts hemos hablado sobre la necesidad de subir los ingresos públicos. Pero siempre hemos enfatizado que debemos hacerlo de una forma inteligente sin dañar el crecimiento. Ahora vamos a profundizar en este tema, realizando una primera propuesta concreta. Como ya hemos señalado varias veces, la existencia de unos tipos marginales del IRPF muy elevados desincentivan la atracción de trabajadores cualificados por nuestro país.

Como se puede ver en el Grafico 1, los marginales del IRPF español, tras la ultima subida de este año que sitúa el tipo marginal máximo en el 52%, son más elevados que en otros países de nuestro entorno. Y eso que en el grafico no hemos incluido el caso de algunas CCAA, que lo tienen aún más elevado, como es el caso de  Cataluña (56%), Asturias (55,5%), Andalucía, Extremadura y Cantabria (55%) y la C. Valenciana (54%).

Supongamos que situamos el tipo marginal máximo en el 40%, ¿Cuánto dejaríamos de recaudar? Como se puede ver en la Tabla 1, la caída en la recaudación considerando los contribuyentes en 2008, sería de 1.940 millones de euros. No obstante, tal y como también se puede observar, el número de contribuyentes afectados por tipos marginales superiores al 40% se ha reducido bastante en la actualidad. Pero para ser conservadores dejemos la cifra de pérdida de recaudación en 1.940 millones.

Para compensar esta caída en la recaudación vamos a enumerar una serie de deducciones que podríamos eliminar. En primer lugar señalar que todos los datos que en este apartado se exponen proceden del Presupuesto de Beneficios Fiscales para el año 2012 publicado en los Presupuestos Generales del Estado (véase páginas 145 y 146 del Libro Amarillo de los presupuestos 2012). Se debe tener en cuenta que las cantidades que se presentan en el documento son al nivel de la Administración Central. Nosotros mostramos el valor para el conjunto total de Administraciones doblando tales cantidades, pues como sabemos los ingresos están compartidos (véase la Tabla 2).

  1. Deducción por inversión en vivienda habitual: en el 2012 esta deducción tendrá un coste de unos 5.000 millones de euros para el conjunto de AAPP. Su supresión además elevaría la progresividad del IRPF debido a que los individuos  que adquieren viviendas más caras  son los que más se desgravan.
  2. Reducción por aportaciones a sistemas de previsión social: en 2012 esta deducción tendrá un coste de unos 2.000 millones de euros para el conjunto de AAPP. En la legislación actual las aportaciones de los contribuyentes a planes de pensiones son deducibles de la base (y por tanto, al tipo marginal). Cuando los individuos rescatan estos planes de pensiones tienen que tributar tanto por el capital como por los intereses devengados. Esta deducción es también enormemente regresiva como se puede ver en el gráfico 2: los contribuyentes que ganan más de 33.000 euros absorben el 80% de la deducción, pero solo representan el 15% de los contribuyentes. Es importante destacar que no parecen existir estudios que indiquen que favoreciendo fiscalmente las aportaciones a Planes de Pensiones aumenta el ahorro. La OCDE ha subrayado este aspecto en numerosas ocasiones (véase la página 6 del este documento). Obviamente, la eliminación de la deducción por inversiones en fondos de pensiones debería llevar aparejada la reforma de la imposición cuando se rescata el fondo, que debería limitarse a los intereses devengados, como se establece para los fondos de inversión.
  3. Exención de los premios de loterías y sorteos: esta excepción costará unos 1.800 millones de euros a las AAPP en 2012. No existen buenos argumentos para excluir esta renta de la base imponible del impuesto, sobre todo si se tiene en cuenta que existe un proyecto bastante avanzado para privatizar la empresa Loterías Nacionales y Apuestas del Estado, que es la que más se beneficia de ella. Además, en numerosas ocasiones, se han utilizado los billetes premiados de lotería para blanquear dinero procedente de actividades ilícitas, por lo que podría constituirse como un elemento de control adicional.
  4. Exención de las indemnizaciones por despido: supondría un ahorro de 300 millones de euros en 2012 para las AAPP.
  5. Deducción por donativos: supondría un ahorro de 160 millones de euros en 2012 para las AAPP. El problema de esta deducción es que está siendo utilizada para otros fines distintos a los que pensaba el legislador cuando se introdujo. Por ejemplo, es habitual que los colegios privados y concertados se constituyan como fundaciones.

En resumen, si fijamos el marginal máximo en el 40% dejamos de recaudar 1.940 millones de euros. Pero si a cambio eliminamos deducciones podremos aumentar la recaudación en 9.218 millones de euros. Este numero es una cota baja, pues existen infinidad de deducciones pequeñas que se deberían eliminar (recomendamos visitar esta web donde se presentan todas la deducciones existentes para las CCAA).

Es decir, en este post hemos puesto de relieve, a modo de ejemplo, que hay margen para reformar la fiscalidad sin dañar el crecimiento y subir la recaudacion. Creemos que en el caso del IRPF la vía es clara: eliminar las deducciones y bajar los marginales, lo que conseguiría aumentar la recaudación en al menos 7.200 millones de euros.

Hay que cambiar la filosofía, la redistribucion no debe hacerse a traves de los ingresos sino a traves de los gastos. Es absurdo usar las deducciones, pues al final los que se benefician de ellas no son los más necesitados sino los que generan renta suficiente para poder usarlas. Entendemos lo atractivo que es políticamente para nuestros dirigentes (tanto nacionales como regionales) utilizar las deducciones para satifacer a sus lobbies y clientelas, pero al final acaban generando un impuesto que recauda de forma ineficiente elevando mucho los tipo marginales y dañando al crecimiento.

El lector puede pensar que sería aún mejor quitar las deducciones y dejar los tipos tal y como están. Pero ¿cual sería el objetivo? Si lo que se pretende es que paguen más los “ricos”, ¿porqué no introducimos un nuevo impuesto sobre el patrimonio? Si lo que buscamos es que paguen los que más tienen, es mucho más efectivo que lo hagan a través de un impuesto sobre su patrimonio que a través de un impuesto sobre la renta. La riqueza es un stock, que en muchos casos, es dificil de mover, mientras que la renta es un flujo que puede no producirse (si la imposición no lo hace conveniente) o generarse en otro país (si la imposición del otro país es más atractiva). Por supuesto, este impuesto tiene que ser más gravoso que el actual impuesto de patrimonio, que lo pagan tan solo 100 mil contribuyentes y recauda apenas 579 millones de euros (0,05% del PIB). Aquí tendría sentido ampliar las bases y subir el tipo para equipararlo al impuesto francés sobre la riqueza que recauda un 0,2% del PIB (es decir, 2000 millones para el caso español.)

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