Tontos, listos… y listillos

Hace poco un vendedor de lotería me ofrecía un billete prometiéndome que “este toca seguro”. Yo me preguntaba si podría demandar al vendedor por publicidad engañosa si luego el billete no resulta premiado. La respuesta a mi pregunta es obviamente no. Seguro que el hipotético juez que llevase el caso argumentaría que es conocimiento común a todas las partes que el billete de lotería a veces recibe un premio y a veces no. Y que en todo caso es mi responsabilidad informarme sobre las probabilidades de ganar y decidir si me interesa o no comprar el billete.

Los productos financieros, no son muy distintos a los billetes de lotería. A veces generan unas rentabilidades y a veces otras, dependiendo de ciertos eventos relativamente bien definidos. Sin embargo cuando un producto financiero no toca (se produce un impago, baja de precio…) frecuentemente se producen demandas judiciales. Los jueces se enfrentan entonces a la difícil tarea de determinar si el inversor fue informado correctamente y si sabía o no sabia donde se metía.

Es por tanto importante cuidar la formación financiera de los ciudadanos y la información con la que cuentan. Primero, porque les ayuda a tomar las decisiones financieras correctas. Fundamentalmente por sus conocimientos propios, pero también porque interactúan mejor con los agentes financieros (como veíamos en mi entrada del mes pasado). Segundo, porque cuando se producen pérdidas, no ha lugar a demandas posteriores. Desde el conocimiento, los inversores formados y correctamente informados pueden decidir cual es el nivel de riesgo y rentabilidad que les conviene. Lo que suceda después es su responsabilidad y no cabe atribuirlo a la mala información o la ignorancia.

La literatura académica respecto a la formación financiera es relativamente reciente, pero los resultados son bastante coherentes entre si. La formación financiera afecta sustancialmente las decisiones de ahorro e inversión.  Hogarth, Anguelov y Lee (2005) muestran como la falta de conocimientos y habilidades relacionadas con las finanzas son un obstáculo a la hora de abrir y gestionar una cuenta corriente en los EE.UU. Lusardi y Mitchell (2007) determinan como poseer conocimientos financieros esta correlacionado con como planifican los trabajadores su jubilación. Ambos resultados tienen el problema de que decisiones y conocimientos financieros pueden estar co-determinados por otros factores (por ejemplo la capacidad intelectual). Para atenuar este problema Lusardi y Mitchell (2007) también determinan que recibir formación financiera durante la educación secundaria mejora las decisiones de jubilación. Bernheim, Garrett y Maki (2001) estudian el efecto de las clases sobre economía y finanzas en la educación secundaria en los EE. UU. Aprovechan que no todos los estados adoptan los mismos programas ni lo hacen al mismo tiempo para identificar si estos conocimientos tienen algún efecto. Los resultados indican que estos programas tienen impacto tanto sobre los conocimientos como sobre las decisiones que se toman (en particular quienes reciben formación financiera tienden a ahorrar mas). Bernheim y Garrett (2001) encuentran resultados similares asociados con cursos voluntarios de formación financiera que ofrecen las empresas a sus trabajadores. Para poner en perspectiva los resultados hay que saber cual es la distribución de los conocimientos financieros entre la población. Otros artículos de Lusardi, con varios coautores muestran como un porcentaje altísimo de la población en EEUU es incapaz de responder correctamente preguntas muy sencillas sobre finanzas. Aquí podéis consultar un resumen aterrador de algunos de estos resultados.

Para España hay muy pocos datos fiables, pero en una comparación internacional sobre conocimientos generales de economía realizada por Tulio Japelli (2010) no quedamos muy bien parados. El siguiente gráfico muestra la clasificación de distintos países de acuerdo con una encuesta en la que gestores y expertos respondían sobre la cultura financiera de sus clientes.

 

 

Fuente Japelli (2010) The Economic Journal

 

En otra encuesta, la encuesta SHARE se pide a los encuestados: 1) calcular el 10% de un numero. 2) calcular el precio de un bien con un 50% de descuento 3) calcular el precio de un coche usado que vale un tercio menos que uno nuevo y 4) calcular el saldo después de dos años de una cuenta que paga un 10% anual. En esta encuesta los Españoles quedamos los últimos de los 11 países europeos que participaron, con una media de 2.7 preguntas acertadas.

Para ir compensando estas carencias se han ido dando pasos para formar a nuestros ciudadanos en temas financieros. Existen iniciativas publicas como el portal www.finanzasparatodos.com  que forma parte del Plan de Educación Financiera 2008-2010 impulsado por la CNMV y el Banco de España que permiten la autoformación. Y también se han comenzado programas de formación financiera en la educación secundaria. Desgraciadamente una de las formas mas importantes de aprendizaje ha sido a base de pillarse los dedos con pisos, preferentes, subordinadas e inversiones milagrosas. Esperemos que como mínimo tengamos una buena memoria colectiva y estos errores, propios o ajenos, nos sigan sirviendo de aprendizaje para el futuro.

Para concluir, un toque de atención. Una buena formación financiera genera ciudadanos financieramente listos, pero programas de formación incompletos o inadecuados pueden ser contraproducentes y acabar generando pocos listos y muchos listillos. Por ejemplo, el 13% de los hogares austriacos tienen sus hipotecas denominadas en francos suizos. Durante muchos años esta decisión financiera les benefició vía tipos de interés más bajos. Sin embargo también les expone al riesgo de que el franco suizo se aprecie respecto al euro y con el la deuda de los hogares (y para muestra un 30% de apreciación en los últimos 3 años sin ir mas lejos). Estos hogares están básicamente jugando al carry trade con divisas, un juego muy arriesgado; nada recomendable para jugar en familia y mucho menos con dinero prestado.  Beer, Ongena y Peter estudian cual es el perfil de las familias austriacas que se endeudan en francos suizos. Paradójicamente aquellos con muy poca formación financiera no entienden el producto y se mantienen al margen. Son sin embargo aquellos con algunos conocimientos financieros (muy básicos según la encuesta en la que se basa el artículo) los que se endeudan mas frecuentemente en francos suizos. Con los datos del artículo no es posible identificar a los inversores con una formación financiera verdaderamente sólida, pero es razonable pensar que estos no cayeron en la trampa del carry trade.  Lo ideal es saber, o en su defecto, saber que no se sabe. Son los que incorrectamente creen que saben son los que están más expuestos a creer en los productos milagro financieros.

 

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