Trentomanía

El nombre de Trento inevitablemente nos hace recordar el famoso concilio reunido allí entre 1545 y 1563, que fijó la doctrina de la Contrarreforma de la Iglesia Católica (una de las cosas que decidieron fue reinstaurar la Inquisición). Ahora, afortunadamente, albergan otro tipo de reuniones. Hace diez días asistí al Festival de Economía de Trento. Aprovecho para desviar por unos minutos la atención de los lectores sobre el rescate, contando -dentro de la tradición reporteril de Nada es Gratis- el contenido de algunas sesiones a las que asistí, centradas en el paro juvenil. 

El Festival de Economía de Trento es el modelo que inspiró el Salamanca Social Science Festival (S3F) organizado por Fedea el año pasado (ver aquí, aquí y aquí). Lo organiza Tito Boeri (alma del blog lavoce.info) y participan en él académicos (entre ellos premios Nobel, este año tres: Eric Maskin, Dale Mortensen y Chris Pissarides), políticos (por ejemplo, la ministra de trabajo italiana, Elsa Fornero), empresarios (como Carlo De Benedetti), sindicalistas, periodistas, escritores, etc. Este año el tema del Festival era “Ciclos vitales y relaciones entre las generaciones”, por lo que la mayoría de las sesiones fueron sobre los jóvenes o los mayores (pensiones, etc.).

Chris Pissarides impartió la conferencia inaugural, dedicada a explicar cómo entender el paro juvenil en la crisis actual, bajo la óptica del modelo de búsqueda de empleo (que le valió el Nobel junto con Diamond y Mortensen). Extracto un par de ideas de las muchas que contuvo la charla. Pissarides destacó que el modelo es especialmente útil para entender el mercado de trabajo de los jóvenes, quienes tienen que decidir si trabajar y descubrir qué ocupaciones y empleos son más adecuados para ellos, seguir estudiando o no hacer nada (y convertirse en “ni-ni“). Por ello, cuando entran en el mercado de trabajo tienen muchos empleos hasta que se estabilizan (por supuesto, la regulación laboral, en especial la de los contratos temporales, también les afecta mucho).

En las recesiones todos los trabajadores experimentan más paro y menores salarios, por lo que el coste de oportunidad de estudiar cae y los jóvenes suelen elevar su demanda de estudios. Pissarides piensa que es una buena opción, al mejorar sus perspectivas futuras de empleo, elevar su productividad y relajar la presión a corto plazo sobre el mercado de trabajo. Por ello, cree que los gobiernos deberían ayudar, elevando el número de plazas disponibles en los centros educativos.

Otro aspecto que destacó Pissarides es que la tasa de paro de los jóvenes está en muchos países alrededor del doble de la agregada, tanto en expansión como en recesión. Esto se deriva en parte del componente friccional del paro, resultado del proceso de descubrimiento de los jóvenes sobre los empleos disponibles y sobre sus propias preferencias y aptitudes. Claro, el impacto de las recesiones es mucho mayor si la tasa de paro agregada es alta, como en España, donde hemos pasado del 8% de paro al 24%, de forma que el paro juvenil ha superado el 50%. Se mantiene la ratio aproximada de 2, pero la diferencia de tasas es de más de 25 puntos. Pissarides no cree que esa diferencia sea “óptima” en ningún sentido, pero también que no contamos con estimaciones sobre cuál es la tasa de paro relativa entre jóvenes y adultos óptima.

A priori, un elemento de interés era el morbo de ver discutir a Pissarides con la principal líder sindical italiana, Susanna Camusso, en una mesa redonda en la que participamos también Pietro Garibaldi y yo. Al principio se presentaron los resultados de una encuesta realizada con la colaboración de la Universidad Ca’ Foscari a los participantes del Festival, que habían contestado unas 600 personas. Por una parte, se preguntaba por las preferencias entre tres mercados de trabajo alternativos:

  • Rígido: es difícil encontrar un empleo pero también es difícil perderlo.
  • Flexible: es fácil encontrar un empleo pero también es fácil perderlo.
  • Dual: es más difícil encontrar un empleo indefinido que en un mercado rígido pero es más facil encontrar un empleo temporal.

Los resultados son sorprendentes. Por una parte, parece haber más demanda de flexibilidad de la que se suele suponer: el 70% prefiere el mercado flexible al rígido. Aunque los resultados seguramente dependen de la mala coyuntura económica y la muestra es muy pequeña y no puede considerarse representativa de la opinión de población italiana, no tiene por qué estar tan alejada de ella. Por ejemplo, en una encuesta del Eurobarómetro de mayo-junio de 2009, el 71.2% de los entrevistados en la Unión Europea-15 (un subconjunto de países) estaba de acuerdo con la afirmación “Los contratos (de trabajo) deberían ser más flexibles para incentivar la creación de empleo”, mientras que en España el porcentaje era del 61.2% (ver Dolado, Felgueroso y Jansen, cuadro 1).

En segundo lugar, el 65% prefiere el mercado dual al rígido, pero entre el flexible y el dual, el 60% prefiere el dual. Esto quizá dependa de que el mercado dual no está muy bien definido en la pregunta, en especial a la vista de las respuestas a una pregunta sobre el contrato único.

Como saben bien los lectores de NeG, hay una propuesta de 100 economistas académicos de un contrato único para superar la dualidad en España (Il Manifesto), pero ya había propuestas similares previas de Blanchard y Tirole y Cahuc y Kramarz para Francia, y para Italia de Boeri y Garibaldi y un proyecto de ley introducido por P. Ichino en el Senado italiano (con escasa fortuna). También fue apoyado por Pissarides en una visita a Madrid.

Volviendo a la encuesta, frente a la afirmación “Los contratos temporales deberían ser sustituidos por un contrato indefinido con una indemnización por despido que aumente gradualmente, pero de forma constante, con la antigüedad en el empleo”, está de acuerdo alrededor del 70% de los encuestados, oscilando entre el 60% de los de 30 a 39 años con estudios inferiores a los universitarios y el 80% de los menores de 30 años con estudios universitarios.

(Por cierto,  al final no hubo morbo. Por un lado, la sra. Camusso dijo que le sorprendían los resultados de la encuesta pero creía que la opinión positiva de la flexibilidad no era real, que el problema no es la flexibilidad sino la precariedad, que la regulación del mercado de trabajo no es tan importante y que no hay que reformarla para no crear más incertidumbre. El Nobel se limitó a señalar que las protecció del empleo favorece a los varones de 25 a 54 años y reduce la tasa de empleo de las mujeres casadas y los jóvenes, y acto seguido dió la palabra a la audiencia.)

Anima saber que el contrato único obtiene un apoyo tan alto en la primera encuesta que, por lo que sé, se ha hecho al respecto. La pregunta obvia es, por tanto, por qué no se pone en práctica. Es una de las preguntas a las que contesté en la conferencia que impartí en el Festival, titulada “Por qué necesitamos el contrato único”. Mi ponencia se basó en el vínculo entre la penosa situación de los jóvenes en España (que ya discutí aquí) y los contratos temporales (aquí está la presentación). En Italia la tasa de temporalidad es del 16% y cercana al 50% entre los jóvenes, por lo que intenté animar a la audiencia a aprender de nuestros errores en esta área. Mi hipótesis sobre la no implantación del contrato único, como ya expuse aquí, se basó en la falta de apoyo por parte de la patronal y los sindicatos, y el reducido peso electoral de los jóvenes.

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