¿Cómo destruir el sistema financiero?

 

Luis de Guindos con el logotipo de Bankia

Los principales esfuerzos del actual gobierno durante los primeros meses de legislatura se están centrando en intentar solucionar los problemas de solvencia y de liquidez de los bancos y cajas.

Los problemas de solvencia se han intentando solucionar mediante las dos reformas financieras llevadas a cabo más una tercera, y esperemos que última, que se llevará a cabo cuando finalicen las dos auditorías de los activos de la banca española.

Los problemas de liquidez están siendo un problema más difícil de solucionar, ya que el mercado interbancario que era la fuente natural de liquidez para las entidades financieras antes de la quiebra de Leeman Brothers, hoy ya no existe ni se espera que se vuelva a recuperar.

El BCE intentó suplir esta carencia inyectando en el sistema financiero casi un billón de euros. La gravedad de la situación económica y financiera hizo que los efectos de estas medidas apenas durasen unos pocos meses. La barra libre de liquidez convirtió a las entidades más débiles en auténticos yonkis adictos a dinero barato y abundante del banco central.

El continuo deterioro del rating de España arrastra a las entidades financieras, ya que sus balances están cargados de deuda pública y de préstamos a las administraciones. Las continuas bajadas de calificación de los bancos y cajas, les está haciendo prácticamente imposible que puedan autofinanciarse en el mercado.

El ministerio de economía y el Banco de España han presionado por activa y por pasiva a los bancos y cajas para que se fusionen con el objetivo de que las entidades resultantes cuenten con unos activos superiores a 100.000M€. Según algunos economistas aquellos bancos que cuenten un volumen de activos superior podrán autofinanciarse en los mercados internacionales.

El problema de esta teoría es que en los momentos de mayor tensión de liquidez como la actual, el volumen de activos ya no garantiza el éxito de una emisión de deuda. El ejemplo lo vemos en la actualidad en entidades como: Banco Popular, Sabadell o Bankia.

Esta fusión de entidades está generando un elevado número de entidades sistémicas, es decir, entidades que por su gran volumen ponen en riesgo todo el sistema financiero. Si algo hemos aprendido en esta crisis, es que el control de los reguladores sobre los bancos no impide su caída.

Si algo podemos aprender de la historia es que según van pasando las crisis, el número de entidades financieras se van reduciendo. En 1993, vimos desaparecer, entre otras, Banesto y fusionarse al Banco Central y al Hispano. Hoy vemos desaparecer un número mucho mayor de entidades, lo que dejará el panorama bancario con menos de una decena de entidades.

Las soluciones hasta hoy han sido posibles porque el volumen de las entidades así lo permitía.  ¿Pero qué ocurrirá en la próxima crisis?, hemos generado tantas entidades too big to fail que la próxima crisis del sistema financiero bien podría ser la última.

Blog de economía – El escáner

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