¿Cómo hacer una devaluación en España?

Billete de mil pesetas devaluandose

La llegada del euro impulsó en España el crecimiento y la competitividad. Durante casi una década hemos visto la cara amable de la unión monetaria. Hoy nos enfrentamos a la cruz del euro, la imposibilidad de llevar a cabo una devaluación monetaria. Esta imposibilidad limita en gran medida el abanico de soluciones a la crisis.

La devaluación monetaria tiene la gran ventaja de que sus efectos se ven en el corto plazo. Las importaciones se ven reducidas de forma inmediata por el incremento en los precios de las mismas. Las exportaciones aumentan por la caída en los costes salariales y en las materias primas locales –la reducción de precios en las materias primas locales cada vez es menor por los efectos de la globalización-.

¿Puede un país que está dentro de una unión monetaria hacer una devaluación sin que afecte a la estabilidad de la moneda común?

Sí, pero no mediante una devaluación monetaria, sino a través de una devaluación fiscal.

La devaluación fiscal es un mecanismo artificial que replica en gran medida los efectos de una devaluación monetaria sin alterar el tipo de cambio de la divisa.

¿En que consiste una devaluación fiscal?

En esencia una devaluación fiscal es traspasar ingresos del estado a las empresas locales para mejorar su competitividad, lo que incrementa las exportaciones y a su vez reduce las importaciones. Los ingresos que el estado traspasa a las empresas se obtienen aumentando los impuestos.

Existen múltiples posibilidades de implementar una devaluación fiscal dependiendo de cómo se recauden los ingresos que se van a traspasar a las empresas y de cómo se traspasen posteriormente esos ingresos a las empresas.

Por la parte de la recaudación, tenemos tres impuestos que podemos incrementar: impuesto de sociedades, IRPF e IVA.

Subir el impuesto de sociedades es la palanca menos efectiva, ya que estaríamos penalizando la competitividad de las empresas para luego volverla a mejorar.

El IRPF al ser un impuesto progresivo permite no castigar en exceso a las rentas más bajas, que suelen estar exentas de tributación o su tributación es mínima. Por el contrario, penaliza a aquellos que generan riqueza por medio del trabajo o de las inversiones, lo que no incentiva la necesaria cultura del esfuerzo.

El IVA es el impuesto más neutro de los tres, aunque al no ser creciente afecta en mayor medida a los ciudadanos con menores recursos.

El incremento del IVA es en este momento la mejor de las medidas. Dado que las exportaciones no pagan IVA no sufren ningún desincentivo, mientras que las importaciones si. Lo que mejora la balanza de pagos a costa de reducir el consumo interno. La subida en el IRPF también produciría una reducción del consumo interno, de hecho según un estudio realizado por la unión europea la subida de IVA tiene efectos menos negativos que subir el IRPF.

El traspaso de los ingresos del estado hacia las empresas se puede realizar por dos vías: reduciendo el impuesto de sociedades o las cotizaciones sociales de los empleados.

La reducción del impuesto de sociedades favorece principalmente a las grandes empresas independientemente del número de trabajadores que empleen o del negocio que generen en el país. La alteración de los beneficios en las pequeñas empresas con el objetivo de minorar la carga tributaria hace que la mayor parte del tejido empresarial español no se viera beneficiada de este traspaso de riqueza.

La reducción de las cotizaciones sociales favorece principalmente a las empresas que emplean un mayor capital humano. Esto favorece a los empresarios y productores nacionales frente a los extranjeros, pudiendo llegar a incentivar la contratación.

Por tanto, la mejor forma de replicar una devaluación monetaria es combinar un incremento del IVA con una reducción de cotizaciones sociales a las empresas.

El problema de las devaluaciones es que producen un fuerte parón en la economía, sobre todo los primeros meses, lo que haría difícil cumplir con el objetivo de déficit establecido para este año.

Blog de economía – El escáner

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