El Cisne Negro que pondrá fin a la crisis

Cisne Negro

Desde el año 2008, los gobiernos de los países occidentales están intentando, sin éxito, encontrar una solución a la actual crisis, pero ni las inyecciones masivas de liquidez del BCE, ni los sucesivos rescates del Eurogrupo a los países periféricos, ni las medidas de austeridad impuestas a los PIIGS están ayudando a que la economía recupere su rumbo.

Algunos economistas, como Santiago Niño Becerra, apuestan por el fin del sistema capitalista tal y como hoy lo conocemos. Si analizamos la utilidad del capitalismo en el entorno actual, podemos concluir que el sistema ya no responde a las necesidades de la sociedad. Los precios de los recursos naturales no refleja realidad de su escasez, la anormal distribución de la riqueza está permitiendo enormes concentraciones de capital en una gran minoría y, como ya comentamos hace unos meses en el artículo “El marketing está matando el capitalismo”, la productividad real se está perdiendo en favor de ilusiones marketinianas.

Al igual que en la actual crisis, durante la gran depresión, el gobierno de EEUU intentó utilizar programas de estímulo para recuperar la economía, pero uno tras otro resultaron fallidos. El New Deal ayudó a que los ciudadanos con menores recursos económicos vieran amortiguados los efectos de la depresión, pero fue la II Guerra Mundial la que saco a EEUU de este desastre económico. La guerra produjo lo que Milton Friedman denominaría como un shock, la fabricación de material de guerra para los aliados redujo la tasa de paro y su posterior entrada en la guerra, tras el ataque de Pearl Harbour, terminó por relanzar la economía americana.

La escasez de soluciones a los problemas que nos plantea la crisis, abre las puertas a la aparición de lo que Nassim Nicholas denomina como un Cisne Negro. Un Cisne Negro, conceptualmente es un evento de enorme magnitud, totalmente inesperado y cuyos efectos producen grandes alteraciones en el entorno en el que se produce.

La aparición de este tipo de eventos es inesperado porque se ignora una parte de la realidad. Una vez ocurrido, el ser humano es capaz de encontrar sus causas y probablemente no se vuelva a producir, aunque en el futuro seguirán apareciendo nuevos Cisnes Negros, aunque diferentes, por el desconocimiento de otra parte de la realidad.

La II Guerra Mundial fue uno de los mayores cisnes negros de la historia, pero antes de que el pánico se adueñe de algún lector ante la posibilidad de un nuevo conflicto bélico, es importante aclarar que un Cisne Negro no tiene porque ser un evento negativo como lo fue la II Guerra Mundial. El descubrimiento de una nueva fuente de energía barata o la invención de un nuevo medio de transporte revolucionario también pueden ser denominados como cisnes negros.

En economía el concepto de Cisne Negro de Nassim Nicholas y el de shock de Milton Friedman están estrechamente ligados, ya que el segundo siempre suele ser consecuencia del primero por el brutal cambio producido en la realidad tras su aparición.

El gran problema de el Cisne Negro sea la solución de la crisis es que asumimos nuestra absoluta incapacidad para gestionar nuestro futuro económico y social, algo que a día de hoy parece es casi un hecho.

El concepto de Cisne Negro proviene de la creencia, hasta el siglo XVII, de que los cisnes únicamente podían ser de color blanco, ya que hasta ese momento todos los cisnes que habían observado los ciudadanos de viejo continente eran de color blanco. Fue en 1697 cuando la realidad cambió al descubrirse en Australia cisnes con un plumaje de color negro. La existencia de los cisnes de plumaje negro era una realidad que ignoraban los ciudadanos del viejo mundo, pero que no eliminaba su existencia.

Blog de economía – El escáner

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