El hundimiento del precio de los alquileres en los locales comerciales

Calle comercial rota

La nueva ley de la reforma financiera ha sido la chispa del comienzo del hundimiento del precio de la vivienda, principalmente obra nueva. En medio de esta vorágine de caída en los precios, una opción que se nos plantea es la posibilidad de invertir en locales comerciales, ya que a primera vista parece un activo más estable y con un mayor atractivo para los inversores.

La demanda de este tipo de locales, en condiciones normales, tiene un mayor dinamismo que la de las viviendas, esto es debido a los diferentes perfiles de los diferentes clientes. Los locales comerciales al ser ocupados por las empresas, que son el motor de la economía, rápidamente ven una mejora en la ocupación de los mismos en cuanto se producen una mínima recuperación económica. Por el contrario, el mercado de las viviendas al ser ocupadas por ciudadanos en su mayoría empleados por cuenta ajena, no mejorará hasta que no se produzca una reducción en la tasa de paro, que siempre tiene un decalaje de bastantes meses respecto al PIB –el PIB es el índice que refleja el estado de la economía-.

El problema es que a día de hoy las empresas de venta al por menor están sufriendo grandes cambios en sus procesos que están haciendo que se contraiga la demanda actual y la futura de locales comerciales.

La concentración sectorial masiva impulsada por la grave crisis que vivimos, junto con la quiebra de un gran número de empresas esta reduciendo brutalmente el número de competidores, minorando así el número potencial de clientes.

La proliferación de nuevos megacentros comerciales en la periferia de las ciudades, donde se agrupan en una misma localización cientos de tiendas pequeñas tiendas junto con grandes superficies, está reduciendo la necesidad de locales en sitios más céntricos. El coste por metro cuadrado de estos megacentros es ínfimo, ya que la mayoría se han construido sobre terrenos rústicos recalificados aumentando aun más su atractivo.

Por último, el éxito de la venta de libros, tecnología y música por internet, a la que recientemente se le está uniendo el sector de la moda, está dibujando un nuevo futuro en el comercio tradicional. Las tiendas irán transformándose poco a poco de centros expositores a centros de reparto, donde únicamente se acudirá a recoger los pedidos que se hayan realizado desde casa, lo que les convertirá en pequeños centros logísticos de reducidas dimensiones.

Todo esto parece estar cambiando el paradigma de los locales comerciales de las calles más cotizadas, que parecen destinadas a ceder sus espacios a actividades de servicios como bares o restaurantes en detrimento de las ventas minoristas.

Blog de economía – El escáner

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