La reforma laboral destruirá la competitividad

Contenedores en el puerto de barcelona

El principal pilar de la nueva reforma laboral impulsada por el gobierno es la flexibilidad laboral. Según el ejecutivo, la nueva ley permitirá a las empresas ser más competitivas lo que en el medio plazo se traducirá en mayores ventas, menor paro y una recuperación del crecimiento económico.

Nadie puede negar lo efectos positivos de esta medida en la economía, pero lo que si que es más que discutible es que esta sea la mejor de las medidas para ganar competitividad frente al resto de países desarrollados, y que a la vez sea socialmente justa y aceptable.

Para poder realizar un primer análisis, necesitamos antes conocer las palancas de las que dispone el estado a la hora de mejorar la mejora de la productividad de la economía, que principalmente se reducen a tres:

Aumento de la flexibilidad laboral: Está medida ataca los costes laborales, tanto por la elasticidad de horarios y movilidad como por la reducción de los costes por despido

Incremento de la inversión: Al aumentar la inversión se mejoran los procesos, reduciendo tiempos y recursos utilizados

Mejora de la gestión: Consiste en eliminar o reducir los procesos productivos de menor eficiencia o que sean percibidos por el cliente como de poco valor añadido

El gobierno ha decidido utilizar como medida estrella el ajuste salarían, los efectos de esta medida se verán rápidamente en la economía. Desde el mismo momento en que se comience a aplicar la nueva ley, las empresas verán reducido los costes salariales tanto en los procesos de reducción de plantilla como en los de reorganización de la estructura que conlleven cambios de localización o de turnos por parte de los empleados.

El principal problema de esta medida es que España intenta competir con el resto de países por la vía de los bajos costes, y hay que recordar que los países en vía de desarrollo como China o India tienen unos salarios y unas condiciones imposibles de igualar por ningún país europeo.

A esto hay que añadir que el abaratamiento del despido elimina la principal barrera de salida de los empleados en la empresa. La indemnización por despido de 45 días por año trabajado era en la mayoría casos un freno para que los empleados decidieran no plantearse un cambio laboral en los momentos de crecimiento económico. Con esta nueva situación, una mejora salarial mínima se materializará en un cambio de trabajo por parte del empleado con los consiguientes incrementos en los costes salariales y la perdida de talento.

Podemos concluir que esta medida es anticíclica, ya que en los momentos de crisis los costes salariales se reducirán aumentando la productividad empresarial, mientras que en los momentos buenos se producirá el efecto contrario.

Pero, ¿cómo de buenas son las alternativas?

El incremento de la inversión como medida de mejora productiva en estos momentos es una ilusión. Actualmente, España está sobreviviendo con la respiración asistida de la barra libre de liquidez del BCE, ya que los mercados de capitales no confían en España y no prestandole dinero tipo de interés que sea sostenible, lo que hace imposible que el dinero fluya hacia la inversión privada. Además, la mejora productiva por cualquier incremento en la inversión es algo que tarda en bastantes meses en materializarse, un tiempo del que el país ya no dispone.

Por otro lado, la mejora de los procesos actualmente establecidos, que no tiene porque ir unida a un incremento en la inversión, es algo que puede tener efectos inmediatos y en muchos casos puede carecer de efectos negativos. El problema de esta medida es que la mayoría del tejido empresarial español está formado por PYMES, empresas muy centradas en el ámbito familiar, lo que hace que cambiar la visión para modificar los procesos requiera o bien de una consultoría estratégica o bien de un cambio en la dirección, algo muy complicado de conseguir.

¿Cuál es la solución optima?

La solución adoptada por el gobierno está cerca de ser la mejor de las opciones, pero en nuestra opinión no toca el problema de raíz que es la ineficiencia de los procesos productivos. Desde el gobierno se debe de fomentar la mejora en la formación de los responsables de las empresas, así como apoyarles en los procesos de replanificación estratégica.

Estas medidas pueden llevarse a la práctica de múltiples formas, una de ellas es mediante la creación una oficina estatal en la que intervengan las principales consultoras estratégicas, destinada al asesoramiento de la dirección de la empresa, así como aumentar las deducciones en formación en escuelas de negocio de la alta dirección.

A esto habría que añadirle, el volver a incrementar los costes por despido cuando el ciclo económico se recupere para fidelizar y retener a los empleados con talento a un menor coste.

Blog de economía – El escáner

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