Megaupload, el jucio de los inútiles

Megaupload entre rejas

Hace una semana saltó en prensa la noticia del cierre de Megaupload y posterior encarcelamiento de sus ejecutivos. Diversos medios de comunicación se hacían eco de las importantes pérdidas ocasionadas por esta empresa a productoras y distribuidoras. ¿Son reales estas pérdidas o forman parte de la maquinaria publicitaria del lobby audiovisual?

Analizando el modelo de negocio de Megaupload, se observa que su beneficio procedía fundamentalmente del tráfico generado por contenido “protegido por derechos de autor”. Su política poco estricta en lo referente a la retirada de contenidos protegidos, por no decir inexistente, hizo que se convirtiera en una de las páginas que mayor tráfico generaba del mundo. Hoy, el consumidor quiere visualizar los contenidos en lo que se conoce como video bajo demanda, una tecnología que permite visualizar prácticamente cualquier video en directo y sin esperas. Actualmente, ninguna empresa ofrece este servicio de forma legal en España, lo que produce una demanda insatisfecha. Megaupload únicamente ha procedido a cubrir ese nicho de mercado, por tanto, el daño real producido a la industria del cine no se puede entender como tal.

El verdadero juicio debe hacerse a los directivos que han dirigido unas distribuidoras con el mismo criterio que un alfarero dirige el lanzamiento de un transbordador espacial. Al igual que les ocurrió a las discográficas, las distribuidoras no han sido capaces de cumplir con su labor más evidente, distribuir los contenidos.

Auténticos botarates que han ignorando una tecnología con más de 7 años de antigüedad, un canal de distribución como es Internet, y una demanda de mercado con un enorme potencial.

La necesidad de este nicho es tal que obligó a los consumidores a pagar por obtener un servicio de baja calidad, como era el caso de los clientes Premium de Megaupload, al no existir una alternativa legal.

Inútiles que deberían estar haciendo cola en el servicio público de empleo de sus respectivos países, ahora lloran ante los juzgados por las millonarias e inexistentes pérdidas sufridas.

Aquellos que cuya única obligación era hacer progresar a las empresas en su sector, la distribución, han provocado una involución en sus compañías nada lógica.

Pero como siempre ocurre en estos casos, un agente externo está obligando al sector a seguir el camino evolutivo de las empresas. Primero fue Apple con iTunes y hoy es Netflix.  Finalmente estas dos compañías han traido la cordura a la industria audiovisual.

Antes de imputar a la cúpula de Megaupload por un delito de violación de la propiedad intelectual, preguntémonos: ¿Los creadores de Napster fueron delincuentes o innovadores?

 

Blog de economía – El escáner

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