Realismo español

Algunos sectores -teóricamente radicales- están lanzando hace tiempo la idea de que la deuda que debemos no es nuestra y que por lo tanto no hace falta pagarla. La llaman deuda ilegal o algo así. Es curiosa esa forma de pensar porque procede de los mismos que están en contra de intentar reducir el déficit presupuestario y apoyan más gasto y menos recortes. Más allá de que en parte estoy de acuerdo con ellos ya que creo que un estado no debería necesitar endeudarse sino gastar en función de sus ingresos en lugar de hipotecar el futuro de sus ciudadanos, lo cierto es que lo que debe nuestro ayuntamiento, nuestra autonomía y  nuestro país por desgracia lo debemos todos y cada uno de nosotros y negarlo es absurdo. Aunque cambiáramos el sistema para que la mala gestión de nuestros políticos incidiera en su patrimonio personal o metiéramos en prisión a todos, seguiríamos debiendo ese dinero. Y es que más allá de encontrar culpables –y en mi opinión aquí nadie es inocente- lo que hace falta es reducir las deudas pero sin negar que las tenemos.

Imaginemos –echándole mucha imaginación- que nuestro gobierno es capaz de negociar una quita del 100% con todos nuestros acreedores y nos queda deuda cero. Evidentemente (aparte de la quiebra de nuestra Seguridad Social que tiene invertida casi la totalidad de su patrimonio en deuda española) todas las pérdidas provocadas en todos los tenedores de nuestros bonos y letras del Tesoro que no hemos abonado nos cerrarán el grifo: nadie nos prestará dinero en mucho tiempo porque es lo que pasa cuando no se cumplen las obligaciones con los acreedores. ¿Qué significa esto? Que debemos tener un déficit cero ya que a la mínima que nos desajustemos necesitaremos emitir deuda para cubrir el agujero y esa deuda nadie nos la comprará. ¿Sería la sociedad española capaz de llegar al cero, de conseguir que se gaste lo mismo que se ingresa cuando el año pasado con todo lo mucho que sacrificamos el déficit fue superior al 9%? Ahí radica la contradicción, pelearse con nuestros acreedores nos llevaría a una política de recortes brutal, a un macroajuste mucho peor que el actual que tanto critican esos mismos que dicen que no paguemos las deudas.

Hay que ser realistas y que yo sepa sólo hay dos opciones para reducir nuestras deudas: la lenta y la rápida. La lenta es que crezca nuestra economía para aumentar ingresos, ganemos la confianza de los mercados y así los intereses se reduzcan, el gobierno gestione bien y consiga superávit que se destine a emitir menos, la inflación sea alta para que sea más fácil abonar las deudas a costa del ahorrador… etc. Lo malo de esta opción es, aparte de que es lenta, que es muy complicada ya que estamos en una crisis global con una recesión nacional que no invita al crecimiento precisamente, los acreedores no se fían de la capacidad de pago de España, nuestros gestores son pésimos y pertenecemos a una unión económica donde priman los intereses de los países más fuertes económicamente que, al estar en otra fase de la crisis, entre otras cosas no desean más inflación y no podemos quejarnos demasiado porque sin estos socios habríamos presentado ya suspensión de pagos. La rápida es la que ya se hizo hace 20 años, devaluar nuestra moneda y así hacer una quita enmascarada de nuestra deuda externa. Esta opción no es viable dentro de la €zona y salirnos de ella nos llevaría a lo ya contado en el párrafo anterior: cierre de los mercados exteriores. Claro, teniendo nuestro propio banco central podríamos abusar de la política monetaria pero eso aumentaría aún más la desconfianza en España y nos llevaría a una especie de autarquía económica en la que tendríamos problemas incluso para importar crudo. La única forma de que la opción rápida fuera manejable es que la €zona entera se deshiciera o al menos un grupo de países lo bastante numeroso como para no estigmatizarnos –fundamental que le pase también a Italia- pero mientras eso pasa –o no- sólo queda la opción lenta.

  • para crecer nada mejor que fomentar las pymes y el consumo con medidas de simplificación normativa y legal y reducción de impuestos
  • para recuperar la confianza de los mercados, aparte de la ayuda del BCE, debemos cumplir con nuestros compromisos, establecer previsiones realistas y sacarlas adelante.
  • para mejorar las cuentas públicas hay que reducir gastos pero eso no implica necesariamente eliminar inversiones, hay que saber diferenciarlas: comprar tanques cuando nuestro mayor riesgo bélico viene de que Marruecos ocupe Ceuta y Melilla o abrir aeropuertos a menos de 100 kms. de otro ya en funcionamiento es un gasto y mejorar las comunicaciones con Europa o aumentar la plantilla de un equipo que persiga el fraude fiscal es una inversión
  • para mejorar la gestión necesitamos un cambio político que haga que gobiernen los mejores y no los que mejor hayan trepado en la estructura de un partido político
  • para negociar con nuestros socios debemos unirnos a Italia para –ya que juntos somos más grandes que Alemania- presionar con el miedo que provoca en nuestros socios el que los dos abandonemos la €zona
  • … y confiar en que mejore el contexto internacional y dejar de pensar en la inflación y la devaluación como la única solución posible.

Prácticamente todo lo que estamos haciendo y todo lo que está pasando es lo contrario, es por eso que no soy optimista. Aunque prefiero decir que soy realista. Y noticias como que el 12,7% de los hogares llega a fin de mes con mucha dificultad y el 40% no tiene paraimprevistos o que 1 de cada 5 españoles está por debajo del umbral de la pobreza según el INE que salieron la semana pasada me reafirman en mi opinión. Hace unos días se publicó un documento sobre la riqueza global realizado por Credit Suisse. Os recomiendo echarle un vistazo pero de todos los gráficos y tablas que presenta he destacado este donde se aprecia que en porcentaje en España la caída el último año es del 18%, la tercera más alta por detrás de Rumanía y Hungría

The post Realismo español appeared first on Euribor.

Euribor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.