Desobediencia fiscal

Decía Winston Churchill, que sólo se fiaba de las estadísticas que he manipulado él y mucho me temo que hoy más que nunca nos acordaremos de esta frase ya que si algo nos trae las huelgas es una guerra de cifras.

Yo no voy a hacer huelga, creo que hay razones para protestar pero no de esta manera, y si bien los culpables de la crisis los tenemos en casa, los salvadores los tenemos fuera y debemos mostrarnos ante ellos como un pueblo responsable, que trabaja para pagar sus deudas. Por otro lado, como autónomo no me siento representado por los convocantes, los cuales a mi juicio han sido también parte culpable de la situación a la que hemos llegado, como un elemento más de esa clase privilegiada receptora de subvenciones y consejeros en cajas intervenidas, todo ello sin asumir ninguna culpa ni ninguna dimisión y manteniéndose en la misma línea que cuando crecíamos al 4%. Esto es una opinión personal y respeto a los que hacen huelga y dejan trabajar.

No obstante, como he comentado, hay razones para protestar, la mayoría entendemos que la contabilidad nacional está dañada y dado que nos han puesto muy duro el endeudamiento, la solución más factible, rápida y “sugerida” desde la UE son los recortes, que deben priorizarse en función de su prescindibilidad  y es aquí donde la mayoría nos sentimos traicionados al ver cómo los prescindibles hemos sido los ciudadanos y los imprescindibles la clase política que a penas han visto modificados sus privilegios. Aceptaré recortes en sanidad y educación cuando no haya más sitios donde recortar.

Hagamos un poco de historia, tras la elección de Ronald Reagan como presidente de EE.UU en 1980 y su llamada a rearmar los EE.UU., con el apoyo de Margaret Thatcher en Gran Bretaña, el gasto militar aumentó de forma espectacular. Así también lo hizo el número de protestas ante tal incremento de gasto inútil.

El Secretario de Estado de EE.UU. de por entonces, Alexander Haig, ante tanta manifestación, dijo esta frase:

 Que protesten todo lo que quieran, siempre y cuando continúen pagando sus impuestos.

Y aquí es donde estamos, protestando pero pagando nuestros impuestos (cada vez más altos), por tanto, yo voy no a protestar pero voy a dejar de pagar impuestos y lo hago a mi manera, el pasado 30 de Agosto lo comenté aquí.

En mi caso, a partir del 1 de Septiembre al verme acosado por una subida de impuestos injusta me voy a convertir en un rata social, me declaro en huelga de consumo y voy a apurar al máximo cada céntimo que gane, me apunto al “lonchafinismo” (o consumo responsable). Apuraré más las lentillas mensuales, me cortaré menos el pelo, dejaré de ir al cine para ver las pelis en casa, apuraré las fechas de caducidad, conduciré más económicamente. Sé que los comercios no tienen la culpa y lo siento por ellos pero si el gobierno se da cuenta de que es una medida inútil, tal vez se la replanteen.

Y así ha sido, durante este mes y medio he aportado menos al estado que antes de la subida del IVA y esto les duele mucho más que cualquier huelga general, que a fin de cuentas no deja de ser, económicamente una fracción ridícula del PIB.

Y se puede ir más allá, se puede protestar mediante una desobediencia fiscal mediante mecanismos legales, veamos algunos:

Evasión fiscal legal

Se  puede reducir el impuesto adeudado por el uso legal de técnicas de evasión fiscal, esto se denomina elusión fiscal (muy distinto a la evasión fiscal). Si lo hacen las grandes empresas ¿Por qué no vamos a hacerlo nosotros?. Básicamente consiste en buscarse un buen asesor fiscal. Aprovecha estos últimos días del año para ajustar al máximo la declaración de la renta que te tocará hacer el año que viene.

Pago bajo protesta

Algunos contribuyentes pagan sus impuestos, pero incluyen cartas de protesta junto con sus formularios de impuestos, otros pagan de una manera que crea inconvenientes para el recaudador – por ejemplo, mediante el pago de la totalidad del importe en monedas de céntimos. Otra opción es pagar siempre el último día, recuerda que el dinero está íntimamente relacionada con el tiempo.

Reducción de gastos e ingresos

Aqui es donde entraría la huelga de consumo (reducción de gastos) y consiste en cambiar tu estilo de vida para pagar menos impuestos. Por ejemplo, para evitar un impuesto especial sobre el alcohol, puedes comprarte un alambique y hacer licores en tu casa,  para evitar los impuestos sobre la gasolina, podrías plantearte montar en bicicleta o compartir coche y para evitar pagar impuestos del tabaco, dejar de fumar (ya que por salud, muchos no lo hacen). Respecto a la reducción de ingresos, no es ninguna tontería ya que podrías estudiar cómo afectaría a tus ingresos una pequeña rebaja en el salario para pagar menos por IRPF y que apenas se note en tu nómina.

Por tanto, mi opción pasa por la desobediencia fiscal ya que a parte de llevarme a un estilo de vida menos consumista, golpea a donde más le duele a los políticos, sin apoyar ninguna bandera ni color y evitando que otros se apunten los tantos de tu sacrificio.

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