El Euro de nuevo en la cuerda floja

Aunque lejos de los niveles record del verano pasado, la barrera de los cuatrocientos puntos de diferencial de nuestra deuda frente al bono alemán vuelve a estar cerca. Aunque España no se intervino tras superar esta barrera (cosa que si sucedió en otros países de la zona euro como Grecia, Irlanda o Portugal) de seguir y mantenerse esta subida se volvería a colocar nuestro país en una situación de riesgo y de poco habrán servido el éxito un tanto artificial de las anteriores subastas de Deuda.

De sobra conocido es como se están cubriendo las nuevas emisiones Bonos, Letras y Obligaciones. Las entidades financieras compran masivamente para mejorar su balance mientras son financiadas por las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo al 1%. Pero lejos de todo esto, una duda sembrada por el economista jefe de Citibank sobre la posibilidad de impago de nuestro país ha desecho todo lo conseguido en meses a golpe de liquidez o dinero en forma de deuda.

Cada día parece más claro que los Presupuestos Generales del Estado marcarán la credibilidad o no de nuestra economía de cara a los mercados. Aun así no hay que ser del todo pesimista y analizar nuestras ventajas frente a otros países con problemas más serios.

Alguna ventaja de España

Partiendo del importante punto negativo de la caída del Producto Interior Bruto para este 2012, en lo positivo está el peso de la deuda frente al PIB. Así mientras en la Unión Europea la media es del 119%, en España es de algo más de la mitad. Es decir tenemos un mayor margen para sostener mayores intereses.

En este entorno, las compras de deuda apoyadas indirectamente por el BCE tan sólo sirve para “relajar” el mercado pero su efecto es a muy corto plazo como estamos comprobando.

Por ello la importancia de las medidas que se presenten en los Presupuestos Generales del Estado y ver cual es el cuadro macroeconómico en el que se basan. Si los tipos se disparan llevarían a recortes adicionales y el margen es escaso, por un lado para no paralizar más la economía y por otro lado si se cumple la promesa de no tocar impuestos como el IVA, las herramientas comienzan a escasear.

¿Fin del euro?

La pregunta volverá, ya que los ahorradores se preguntarán si su dinero está seguro ante una eventual salida del Euro. Ponemos los ojos en Grecia sólo cuando aprueban nuevas medidas de rescate pero no debemos perderla de vista ya que ha perdido totalmente cualquier margen y salvo una recuperación milagrosa es insostenible si surgen nuevos problemas. Portugal va de camino y sólo la pequeña Irlanda parece aguantar el tipo.

Italia y España son la incógnita y las dudas no se han disipado. El problema que ha destapado esta crisis, la escasa convergencia económica, sólo se puede solucionar en el largo plazo y lo que falta es tiempo. Las grandes diferencias entre las economías centrales como Alemania y Francia y las periféricas hace que muchas medidas que favorecen a unos, perjudiquen a otros, como ha sucedido con las subida de tipos de interés que “machacaron” hace años buena parte del consumo de los hogares y el crecimiento.

Por ello, para asegurar el euro y nuestras economías es necesario reforzar el papel del Banco Central Europeo como voz única y fuerte y buscar un mayor equilibrio entre los distintos países, que tendrán sus diferencias pero que deben tender hacia unas magnitudes económicas parecidas, especialmente en déficit y control del gasto.

Grecia, Irlanda o Portugal ya son víctimas que están en la cuneta, España e Italia son demasiado importantes y deben resistir, pero con medidas de fondo. El problema es que estas se van agotando al igual que la capacidad de resistencia del ciudadano.

Antonio Gallardo,  Comparador de Depósitos

Euribor

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