Posiblemente todo está amañado

Ayer hablábamos del caso de manipulación del LIBOR y el Euribor por parte de Barclays y debido a la presión que un blog tan importante como este tiene en UK, pocas horas después Bob Diamond dimitió como consejero delegado de Barclays con efectos inmediatos.

Esto, que sale ahora en las noticias, ya lo comentó Droblo hace más de 4 años en la web de Cárpatos

22 de abril 2008: 15:56:33 h.

Más sobre el Libor. Por Droblo. Serenity markets

Cuando yo trabajaba en un banco de Londres hace 12 años los bancos que nos tocaba cotizar a la plataforma de Reuters donde se publicaba el LIBOR de la peseta lo teníamos muy fácil para manipularlo y el truco era el siguiente: a través de una llamada por un dealing de Reuters (lo que hoy podríamos asimilar a un chat de Internet) nos preguntábamos el precio que queríamos y el otro, sin contestar para que no quedara constancia en ninguna parte, respondía con otra llamada con un OK u otro precio. Si no recuerdo mal 10 cotizábamos, se eliminaban los 2 más extremos y se hacía una media con los 8 restantes.

El fijar un precio de oferta en un periodo determinado del LIBOR nos servía si teníamos ese día vencimientos de FRAS (operaciones a futuro entre entidades similares a los actuales contratos pero sin cámara de compensación) e IRS (swaps de tipos de interés que aún se contratan en mercado) en pesetas convertibles –las situadas fuera de España- pero jamás se nos podía pasar por la cabeza que esa manipulación de unos “pipos” pudiera afectar a la liquidez del sistema ni mucho menos al prestigio.

La actual crisis de liquidez ha vuelto a dar mucha importancia a este sistema de liquidación y si desde luego sigue siendo tan fácil manipularlo no me extraña que esté bajo sospecha y la solución es fácil: que sea Banco Central Europeo quien decida el tipo y si lo quiere fijar con cotizaciones de bancos que éstas sean precios en firme, como hacía Banco de España para liquidar los FRAS en peseta interna. Si alguno cotiza un precio que no se ajuste a la realidad, que BCE le cobre dinero por diferencias contra la media del resto de bancos. Así lo hacía Banco de España y el sistema funcionaba.

Quizás en España no se le esté dando la importancia que realmente tiene esta noticia, ya que de alguna manera, el LIBOR y el Euribor es el “precio” del dinero y si un banco es capaz de manipular el precio del dinero, realmente puede manipular toda la economía.

De entre todas las opiniones que he leído al respecto, me quedo con una del blog del Harvard Business Review titulada “El escándalo del LIBOR y el precio de la prosperidad“, veamos sus reflexiones:

A la larga y funesta lista de instituciones con graves problemas, PIB, gobiernos, colegios, empresas, podemos añadir al misterioso Libor, y su convenientemente cómodo cálculo. No exagero al decir que el Libor constituye uno de los pilares de la economía, dado que se utiliza para establecer los tipos de interés que afectan a las vidas cotidianas de casi cada ciudadano de todas las economías avanzadas del mundo. Y no exagero al decir lo problemático que resulta que, además, sea una institución manipulada por unos pocos, para esos pocos; que esta institución también esté corrupta.

Este escándalo no trata de la fijación de precios. No es sobre un banco. Ni siquiera tiene que ver con el poder, el privilegio, la corrupción y el compromiso. Se trata de la vida, de la tragedia y del potencial humano. Se trata de la capacidad de crear un futuro que valga la pena. En síntesis, se trata de ti y de mí y del lugar que buscamos en el mundo.

La función más básica de un sistema financiero es poner precio al dinero. Si un sistema financiero no se puede comprometer a llevar a cabo esa sencilla tarea de forma efectiva, si el precio del dinero se fija como una ruleta que se ha quedado atascada en el rojo, todo lo demás necesariamente tiene que ir mal: la inversión se convierte en mala inversión, la especulación tiene que preceder a la creación, «las ganancias» deben divorciarse de los beneficios, y la riqueza se transfiere efectivamente de los pobres a los ricos, en una forma de robo institucionalizado, silencioso pero letalmente efectivo.

Vamos a analizarlos desde el punto de vista humano de la economía política, los términos en los que tu y yo concebiríamos justamente una «economía» como la suma de los bienes humanos duraderos, no simplemente como un conjunto de tuberías para inyectar la grasa de las finanzas.

¿Quién es el autor del destino de las naciones? ¿Qué acuerdo gobierna las relaciones entre los impotentes y los privilegiados? ¿De quiénes son los derechos sagrados? ¿Cómo se ganan y gastan fortunas? ¿Qué significa «riqueza»? Si dinero es en un sentido básico una moneda en la que los frutos del pasado de la empresa quedan a salvo, para sembrar la semilla de la prosperidad de mañana, y si el valor del propio dinero está corrupto, ¿se puede decir que se es partícipe de «una economía»? ¿O se es más un peón en un juego amañado de autodestrucción, una marca en un esquema de Ponzi, un animal de carga ciego al que se sujeta a los motores de extracción? ¿Acaso la «libertad», en el sentido más primitivo, autonomía de la circunscripción de los propios derechos inalienables, esas libertades básicas que no solo nos corresponden, sino que nos son inherentes, sigue permitiéndonos ser libres? ¿Quién es quién, señor y lacayo, mecanismo y operario, mandante y agente, soberano y siervo?

Estos son los términos del debate que no estamos teniendo. Son las palabras que quedan por decir. Son los conceptos e ideas en los que se ha construido la propia prosperidad. Son las frases no pronunciadas que revolotean como fantasmas a través de lo que se queda tartamudeando sin decir por los entendidos elegantemente adaptados y los denominados «líderes» demasiado encogidos y asustados, demasiado tentados y silenciados, demasiado tímidos y petrificados para desafiar a la primacía de un sistema que deja que millones se ahoguen con el humo del colapso de sus propios futuros.

¿Cuándo, exactamente, llegó a ser aceptable venderse? ¿Convertirse en un sociópata por unos pocos millones de pavos? «Ah», murmura silenciosamente. «Todos nos vendemos». Sin embargo, sobre tal norma de encogerse de hombros no se puede construir nada importante. Salvo que se crea que Abraham Lincoln, también pudo haber trabajado en Barclays como Asesor Senior de «Recursos Humanos» por unos pocos pavos extra.

Nuestras instituciones están corruptas, pero no solo las ha corrompido el dinero. Son las normas que tu y yo aprobamos, con cada pequeña decisión que tomamos, las que hacen que el dinero valga más que el significado; el privilegio que el objeto; la conveniencia que el desarrollo; la comodidad que la sofisticación. Tentados por un pacto con el diablo, en lo profundo de nuestros corazones derrotados, tu y yo ya nos hemos rendido. Apenas, en la distancia, protestamos, gritamos, objetamos. Tu y yo accedemos al sistema. Y el sistema accede a nosotros.

«El banquero manipula los intereses y nos roba a ti y a mí». ¿Quién roba a quién? ¿Nos roba el banquero un dólar al día o nosotros robamos una vida digna de ser vivida al banquero? ¿Quién acepta el pacto con el diablo, tú? ¿O tú y el diablo? Cuando se cierra el trato, ¿te ha robado el diablo su alma? ¿O has robado, durante unos abrasadores momentos la cuota del diablo? Si la base de los contratos que gobiernan a los hombres es el consentimiento, ¿no habremos, en nuestra febril búsqueda de más-mayor-más rápido-más barato-ahora-a cualquier precio, dado ya nuestro consentimiento al pacto de nuestra propia destrucción; tentado ya al banquero con el resplandeciente pacto del diablo, y condenado al banquero a tentarnos a nosotros?

Déjame contarte un secreto.

No hay sistema. Tú y yo no somos el sistema. Los banqueros no son el sistema. Los políticos no son el sistema. A quién y a qué elevemos a importante oficio no es el sistema.

Hay una multitud de sistemas. Por ejemplo,yo he propuesto rediseñar la economía en torno a la idea de un balance nacional, que redefina las ganancias y la riqueza que importan desde una perspectiva humana. Simon Johnson y muchos otros han propuesto que los bancos se destruyan, dividan, limiten. Roger Martin ha propuesto que la desmesurada búsqueda del valor del accionista se actualice a la búsqueda del valor humano. Michael Porter ha sugerido que el valor compartido sea el eje de la economía que la mantenga en pie. Gary Hamel ha sugerido que rediseñemos a la empresa más como un vehículo para el logro humano que como una máquina militar. Richard Florida ha sugerido que optimicemos el capital creativo, no solo el financiero. Y esto es solo una pequeña lista.

Nos vemos atrapados en una vida que no vivimos plenamente hasta que vemos la multiplicidad de nuestros potenciales; las posibilidades que podemos desarrollar. Así ocurre con las sociedades. Nosotros, me aventuro, permanecemos atrapados en estas vidas, en estos lugares, por estas instituciones, hasta que vemos que no hay sistema, sino una multiplicidad de sistemas. Una multiplicidad de sistemas, dispuestos en filas, conducidos en primer, segundo, tercero y último lugar por las normas que compartimos; por los valores que somos capaces de reunir. Una gama de opciones de diseño que, como las opciones de la vida, hace que nuestra trayectoria se incline hacia las alturas o se hunda en las profundidades.

Como las vidas, economías y sociedades deben elegirse. No simplemente decididas por viejos cansados y temerosos en salas adornadas, sino elegidas activamente, reelegidas, construidas y reconstruidas por las normas que decidimos promulgar y los valores que usted y yo elegimos vivir cada segundo de cada día.

Tú y yo somos más que peones, marcas, algoritmos, «consumidores», márgenes. En nuestra grandeza y plenitud, tú y yo aquí en el mundo humano. Y los sistemas que aceptamos en cada momento que nos gobiernen, a través de los ideales y valores que compartimos, pueden condenarnos no solo al pacto con el diablo, sino convertirnos en diablos, para evocar en cada uno la ruindad y pequeñez de nuestras naturalezas.

Aún así, tú y yo debemos enfrentarnos al fatalismo. Hay miles de millones de estrellas en esta galaxia. Estamos amarrados a una roca que pende del abismo de cada uno. No hay sistema. Solo existe el viaje más allá del límite de la imposibilidad. ¿Quién es quién, mecanismo y operario, soberanía y siervo?

The post Posiblemente todo está amañado appeared first on Euribor.

Euribor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.