Bankia-BFA: Una oportunidad para ganar la credibilidad perdida

Los acontecimientos en torno a Bankia se suceden a velocidad de vértigo. Lo que sigue son unas impresiones rápidas y una recomendación sobre lo que va a hacer el gobierno, hoy pero también el viernes.

El consejo de la matriz de Bankia, BFA, va a solicitar la intervención del Estado. ¿Qué quiere decir esto? Que el estado se va a convertir en el accionista mayoritario de la entidad una vez que convierta la inyección del FROB en capital. Efectivamente, el FROB entró en el pasivo de BFA mediante la suscripción de preferentes convertibles por importe de 4,465 millones de euros (en el balance del BFA esto se recoge en la entrada “Pasivos Financieros a Coste Amortizado). Como BFA es el mayor accionista de Bankia, a todos los efectos el estado pasa a controlar Bankia a través de BFA. Una vez hecho esto no se descartan nuevas inyecciones de capital en la entidad. Se comentó en un principio que el estado entraría en el pasivo de Bankia mediante los famosos “cocos,” los bonos convertibles contingentes, como contemplaba el último Real Decreto de Febrero de este año, aunque esto sorprende: Es más que probable que así se hace haya que convertir estos bonos casi inmediatamente. A su vez se anuncian nuevas medidas para este viernes, como ya dijimos que inevitablemente ocurriría.

El viernes tendremos tiempo de comentar las nuevas medidas pero aquí quiero hacer un par de comentarios.

Primero, es importante utilizar esta intervención para “rehacer” la división Bankia-BFA y ganar algo de la credibilidad tan irresponsablemente pérdida en la gestión de esta crisis. La intervención de esta entidad tiene que resultar en una definitiva clarificación de la situación patrimonial de Bankia-BFA y una “redivisión” de los activos que de alguna posibilidad de supervivencia al banco bueno que se constituya y de que obtenga algo de liquidez privada. Efectivamente una segregación creíble y transparente, quizás realizada por una tercera parte, resultará inmediatamente en una revaluación al alza del patrimonio del banco bueno pues el mercado inferirá que, en opinión de este tercero, los activos que permanecen en el banco bueno son los mejores de la cartera. Para ello, por cierto, es importante que el banco bueno no tenga exposición alguna al banco malo.

Segundo, habría que constituir una estrategia dinámica que impida que reaparezcan los problemas en el banco malo, no de deterioro de activos, probablemente inevitables dadas las negras perspectivas de la economía española, pero de opacidad del balance y dudas sobre la mora real de la entidad buena que se constituya. Esto es, es importante que no vuelvan a aparecer las dudas sobre el estado real de las cuentas de una entidad de la importancia de Bankia-BFA, sea justo o injusto. Efectivamente hay que recordar que la atención de inversores y observadores está girando hacia la parte de la cartera que está en buen estado por ahora y que parece va a ser el centro de las nuevas medidas a anunciar el viernes. En este segmento de la cartera, las provisiones son pocas y se sospecha que la mora puede incrementarse notablemente en él, con el consiguiente impacto en los balances bancarios. Así, por ejemplo, un incremento de 100 puntos básicos en la mora hipotecaria, dado el tamaño de la cartera, alrededor de 600,000 millones de euros, puede tener un impacto tremendo sobre los balances de las entidades. No reincidamos en el error tremendo de esta crisis que es no reconocer problemas: Anticipémoslos. Hagamos de esta oportunidad borrón y cuenta nueva y empecemos a recuperar nuestra credibilidad.

Un aspecto crucial del decreto del viernes es que permita poner encima de la mesa un mecanismo que dote al sistema bancario español de mayor transparencia. La estrategia de dar un número a provisionar sin establecer un mecanismo que permita al mercado averiguar las pérdidas latentes del sistema bancario español es alargar la incertidumbre y con ello los problemas de liquidez de la economía española. Esta estrategia, es cierto, requiere tener “a mano” los fondos para recapitalizar si hiciera falta a las entidades y ahora mismo estos fondos no parecen estar disponibles.

Lo que está ocurriendo con Bankia-BFA no es sino la culminación de una estrategia desacertada de la resolución de nuestra crisis bancaria, si más prueba hacía falta. Esto pasa por incentivar, de una forma completamente irresponsable, una fusión como fue la de Caja Madrid con Bancaja. Se dijo y se continúo con un empecinamiento que habla mal de nuestro supervisor. Y la cosa es que el arreglo posterior, el modelo de Bankia-BFA, no era mal modelo, como aquí hemos comentado: Crear un banco malo a partir de una entidad con problemas permite una clarificación de los balances y abrir la posibilidad de que el capital privado esté dispuesto a refinanciar el balance bueno. Bankia-BFA muestra también lo difícil que es este ejecutar esta estrategia: No puede dejarse a la entidad la selección de los activos a dejar en un balance u otro porque el observador externo desconfía de las motivaciones de la entidad, como fue el caso.

El problema es uno de confianza y no hay ninguna; es más, es duro escribirlo, pero no hay credibilidad alguna en nuestras instituciones supervisoras. Es el momento de empezar a recuperar nuestra credibilidad. Es un ingrediente fundamental para la recuperación económica.

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